16 de Marzo de 2019

.I. En el bosque

María Belén y Santiago dieron el “sí” en Estancia La Mimosa, debajo de los árboles que todavía goteaban por la lluvia reciente de ese día. Las grullas blancas colgando de las ramas, el bosque, los animales y el estilo colonial del lugar le daban a la ceremonia ese toque romántico y de ensueño. El vestido, protagonista, contrastaba con los colores del entorno generando luz a cada paso que daba. La sencillez y la calidez fueron palabras que predominaron en esta celebración.

Santiago sorprendió una navidad a Belén con el mejor regalo: “A las 12 mientras todos brindábamos, me llevó al cuarto y me dijo cerrá los ojos, cuando los abrí él estaba parado con la cajita en sus manos!”, nos contaba Belu en una de las primeras entrevistas cuando nos conocimos. Ellos ya estaban juntos hace mucho tiempo, y tienen una hermosa hija llamada Clementina que tuvimos la suerte de conocer en las pruebas de su vestido.

Muchas veces el contexto de un casamiento es parte del proceso de diseño, conocerlo, saber dónde y cómo la novia tiene pensado casarse es muy importante, todo tiene que estar coordinado. Belén es una de esas novias que elige todo, y tenía muy en claro donde quería celebrar su casamiento "Nos encantó lo agreste del lugar y su sencillez, pensamos que tenía mucho que ver con nosotros. Además buscábamos un lugar abierto porque queríamos casarnos durante la tarde y aprovechar el aire libre". También tenía super decidido quién iba a ser la fotógrafa (Consu Juncosa), nos bastó con entrar a su perfil de Instagram para saber el clima que se iba a respirar en este casamiento: naturaleza y libertad.

En la primera entrevista, una de las palabras que se repetía constantemente era: “simpleza”, Belu tenía muy en claro que quería algo minimalista y el tipo de escote pero estaba abierta a escuchar: “Luego del primer encuentro no tuve dudas de que había encontrado las diseñadoras que quería. Me gustaron mucho sus ideas y propuestas, la seguridad con la que pensaban sus diseños y su estilo”. 

Supimos que teníamos que hacer algo que refleje su personalidad, esto es algo que intentamos hacer con cada novia, identificar su esencia para luego replicarla en el vestido. 

Comenzó el proceso, elegimos juntas una tela que nos parecía acorde para el tipo de vestido que teníamos en mente. Belu la vino a ver y decidimos guardarla un tiempo hasta que comience el proceso de armando de su vestido. Un día nos llega un mensaje: “Chicas no estoy segura de la tela”. Enseguida le dijimos que se acerque así charlábamos juntas y resolvíamos las inquietudes. Finalmente decidimos cambiar completamente el tul bordado por otro con el cual ella se sintiera más cómoda y comenzar de cero el proceso de diseño.

El escote tipo bote es clave para transmitir elegancia, ayuda a aumentar visualmente el área del busto, lo que era fundamental para el caso de Belu que es súper chiquita.  En la espalda decidimos hacer algo un poco más jugado, y armar unas tiras para probar cruzarlas sobre su cuerpo en las pruebas, Belu participó de cada decision de diseño viéndose con las tiras en distintas posiciones hasta que elegimos esta opción:

Luego de mucha búsqueda encontramos un tul bordado más simple y delicado y le propusimos jugar con tres texturas:

1- Por un lado desarmar el Tul de flores para generar una textura nueva y colocarla solo en alguna parte del vestido para darle ese toque rústico y de naturaleza.

2- Por el otro lado elegimos como tela base el Crepe, algo más rígido que nos ayudaba a formar bien el escote y marcar su figura.

3- Y por último una Gasa Georgette que nos otorgaba caída y fluidez, tres texturas que parecían ser una combinación perfecta para la idea que teníamos en mente.

A Belén le encanto esta nueva idea, y llena de entusiasmo y agradecida por “el cambio sobre la marcha” avanzamos con su vestido..

La falda tenía una superposición de gasa, abierta en el centro, que al caminar se abría y generaba junto a la cola ese movimiento que buscamos en todas las novias, el que te deja boquiabierta cuando la ves caminar por el altar a paso lento, con una sonrisa en la cara. La cola generaba una especie de tercer capa en el vestido, decidimos que no sea muy larga, siempre tiene que ir en proporción a la novia y al lugar que tiene para caminar hacia el altar. Luego se desmontaba y quedaban a la vista los botones forrados, detalle de alta costura que no puede faltar en nuestros vestidos de novia. El detalle final, las flores aplicadas a mano sobre el hombro que bajaban hasta el busto, el broche perfecto para terminar su vestido. 

El ramo, fue la elección perfecta, una  combinación de eucalipto, cola de zorro y paniculata.

Belu eligió un tocado de hojas (Cecilia Barreto) y una pulsera en bronce, que nos parece también que acompañaba muy bien la calidez del entorno .  Y que decir de Clementina, con su vincha de flores en color crudo y su mini vestido blanco.

 Fin.

Ubicación: Estancia La Mimosa

Ambientación: Decomelia 

Maquillaje:Mechi Buasso 

Peinado: Mechi Buasso

Tocado: Ceci Barreto
Anillos: Daniela Godoy

Fotógrafo: Consu Juncosa 

Video: Aleja Ruiz

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